Hoy ha sido el primer día que he pasado sin fumar y puedo decir que quitando un par de "cravings" que he tenido a media mañana no he sentido mucho la necesidad de fumar y cuando la he sentido la he podido dominar sin ningún problema.
A media tarde he salido a pasear para quitarme el mono del tabaco que, aunque no era insoportable, estaba taladrándome la cabeza con su sonsonete. En el trayecto del paseo las ganas de fumar casi habían desaparecido, hasta que me crucé con una persona fumando y me han vuelto las ganas. Después de unos momentos, volvia a tener ganas de fumar.
Estaba tan centrado en lo que supondría un cigarrillo que al pasar por la puerta de una casa, un perro enorme se ha puesto a ladrar de improviso. Ha sido un susto leve, pero mi mente estaba a kilómetros de lo que estaba sucediendo. Mi cuerpo se ha tensado y, aunque parezca una exageración, he sentido la descarga de adrenalina.
Unos segundos después, cuando mi cerebro había procesado la situación, he vuelto a reproducir mentalmente ese pequeño incidente, llegando a la conclusión de que si hubiera estado más pendiente de mi paseo y no pensando en el tabaco, no me hubiera llevado ese susto.
Siguiendo esta analogía, me he preguntado cuanto tiempo he desaprovechado fumando, cuantas veces por fumar un cigarrillo me he apartado de la gente, cuanto trabajo perdido por salir a fumar... y así otro ciento de cuantos...
No he tenido un mal día después de todo, pero ahora temo a la noche. Si estos días de atrás, mientras me preparaba psicológicamente para el momento de dejarlo, tenía sueños con el tabaco, ahora que he pasado un día sin fumar y pienso en no volver a fumar...¿tendré pesadillas con el tabaco?.
Sea cual sea la respuesta, la averiguaré en un breve espacio de tiempo.
Por cierto, si hay alguien interesado dejar de fumar, encontré un programa que quizá ayude a alguien a dejarlo. Se puede encontrar aquí.

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